Juventud

“¡Cuánta necesidad de la misericordia de Dios tiene el mundo de hoy! En todos los continentes, desde lo más profundo del sufrimiento humano parece elevarse la invocación de la misericordia. Donde reinan el odio y la sed de venganza, donde la guerra causa el dolor y la muerte de los inocentes se necesita la gracia de la misericordia para calmar las mentes y los corazones, y hacer que brote la paz. Donde no se respeta la vida y la dignidad del hombre se necesita el amor misericordioso de Dios, a cuya luz se manifiesta el inexpresable valor de todo ser humano. Se necesita la misericordia para hacer que toda injusticia en el mundo termine en el resplandor de la verdad” – Así se expresaba San Juan Pablo II el 17 de agosto de 2002, al consagrar el Santuario de la Divina Misericordia en Cracovia (Polonia).

Los jóvenes no son la Iglesia del futuro, sino la Iglesia del presente. Son protagonistas de la misión que hoy también la Iglesia tiene para con nuestro mundo

“Es preciso encender esta chispa de la gracia de Dios – añadía el Papa San Juan Pablo II-. Es preciso transmitir al mundo este fuego de la misericordia. En la misericordia de Dios el mundo encontrará la paz, y el hombre, la felicidad. Os encomiendo esta tarea a vosotros, amadísimos hermanos y hermanas, a la Iglesia que está en Cracovia y en Polonia, y a todos los devotos de la Misericordia divina que vengan de Polonia y del mundo entero. ¡Sed testigos de la misericordia!”

Su voz ha llegado hasta vosotros, jóvenes de Madrid. El Papa Francisco se ha hecho eco de las palabras de San Juan Pablo II y en su mensaje para la Jornada Mundial de Cracovia 2016 nos dice:

“Queridos jóvenes, Jesús misericordioso, retratado en la imagen venerada por el pueblo de Dios en el santuario de Cracovia a Él dedicado, os espera. ¡Él confía en vosotros y cuenta con vosotros! Tiene tantas cosas importantes que decirle a cada uno y cada una de vosotros… No tengáis miedo de contemplar sus ojos llenos de amor infinito hacia vosotros y dejaos tocar por su mirada misericordiosa, dispuesta a perdonar cada uno de vuestros pecados, una mirada que es capaz de cambiar vuestra vida y de sanar vuestras almas, una mirada que sacia la profunda sed que mora en vuestros jóvenes corazones: sed de amor, de paz, de alegría y de auténtica felicidad. ¡Id a Él y no tengáis miedo! Venid para decirle desde lo más profundo de vuestro corazón: “¡Jesús, confío en Ti!”. Dejaos tocar por su misericordia sin límites, para que a su vez os convirtáis en apóstoles de la misericordia mediante las obras, las palabras y la oración, en nuestro mundo herido por el egoísmo, el odio y tanta desesperación”.

Todos los jóvenes, y no sólo los que van a peregrinar hasta Cracovia en el próximo mes de julio, tenéis que atreveros a encender una luz con vuestra vida. Testimoniad con valentía que habéis sido alcanzados por la chispa de su misericordia y no dejéis que se apague la llama de su amor que este mundo necesita imperiosamente en nuestros días. Cristo os pide vuestro compromiso misionero. El propio Papa Francisco termina su mensaje diciéndo:

“Llevad la llama del amor misericordioso de Cristo – de la que habló San Juan Pablo II – a los ambientes de vuestra vida cotidiana y hasta los confines de la tierra. En esta misión, yo os acompaño con mis mejores deseos y mi oración, os encomiendo todos a la Virgen María, Madre de la Misericordia, en este último tramo del camino de preparación espiritual hacia la próxima JMJ de Cracovia, y os bendigo de todo corazón”.

Horario

  • De lunes a viernes: 9:30 - 14:30 
  • Martes: 17:00 - 19:00
  • Sábado y Domingo: Cerrado

Dónde estamos

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