| CONSEJOS BÁSICOS |
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Previamente al inicio de la marcha, es recomendable efectuar un sencillo reconocimiento médico y realizar un entrenamiento, caminando distancias cada vez mayores, en días sucesivos. Vestido y calzado para la marcha: La vestimenta debe ser holgada y transpirable, para evitar los frecuentes roces que producen dermatitis de contacto, sobre todo en la parte interna de los muslos. Además se debe llevar ropa adaptada a la climatología de la época veraniega. No se debe olvidar una gorra o un sombrero para evitar las insolaciones. El calzado es fundamental. Debe ser bota que abrace el tobillo, pues los caminos son irregulares, pudiendo producirse esguinces que podrían obligar incluso a suspender la marcha. Aparte de ser alta, la bota debe ser impermeable y transpirable, evitando así los problemas derivados de la sudoración del pie, como las ampollas y micosis. Complemento de calzado son los calcetines, de lana o similar, que deberán cambiarse a menudo. Botiquín de primeros auxilios que debe incluir vendas, gasas y esparadrapo para vendar los tobillos ante un esguince, tiritas, antisépticos y desinfectantes para las ampollas, micóticos para tratar la micosis (hongos), antiinflamatorios. Alimentación: En la víspera de la marcha, no se debe realizar una ingesta copiosa de difícil digestión. Es conveniente la ingestión de más azúcar, bajo la forma de dulces o miel, de lo que comúnmente se tomaría. Las grasas (matequillas, tocino, etc.) deben tomarse en cantidades repetidas y pequeñas. Las proteínas (huevos, carnes, pescados y leche) son menos imprescindibles durante el esfuerzo y son más indicados para las épocas de descanso, entrenamiento y preparación. Las vitaminas precisas se cubren con el aporte de frutas frescas (limones, naranjas, etc.) y frutos secos del tipo delas nueces y las pasas. Se recomienda hacer la comida más fuerte al final de cada etapa. Si se toma agua en el camino, hay que asegurarse de que es potable. La sensación de sed se calma mejor, no con el aporte de líquidos muy fríos, sino con sopas o caldos templados. En caso de agotamiento por el calor, colocar a la persona en sitio fresco y darle de beber líquido abundante (en un litro de agua, disolver 1/2 cucharadita de bicarbonato y 1 de sal). Si aparecen calambres acusados, aumentar la sal. Prevención de ampollas y rozaduras: Generalmente se deben a calcetines mal puestos o inadecuados, uñas largas o mal cortadas, calzado mal ajustado o nuevo, costuras, terminaciones interiores o deformidades del calzado. Evitar todo ello. Prevención de agujetas y molestias musculares: Sus causas más frecuentes, y que hay que evitar, son la falta de entrenamiento, los esfuerzos excesivos, los camibos bruscos de ritmo, las paradas en sitios húmedos... |
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| Otras recomendaciones... Si se viaja de noche, no olvidar usar reflectantes. Si se camina por carretera, circular siempre por el arcén del lado izquierdo. Evitar crear grupos y apelotonamientos en la calzada. Hacer caso siempre de las recomendaciones de la organización, Guardia Civil, Policía y Cruz Roja. Los servicios de socorro de la Cruz Roja realizan una importante labor sanitaria. Deben utilizarse sólo en caso de verdadera necesidad. Para aquellas lesiones o accidentes que se pudieran sufrir durante la marcha, se aconseja consultar al personal previsto al efecto por la organización. Cuidar la limpieza de los locales de refugio y acampada y procurar ser respetuoso y amable con la población. Valorar y apreciar el esfuerzo, muchas veces abnegado, de las personas que atienden los albergues.
Material básico para la peregrinación
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